Aswan, 22 noviembre 2023
Cuando el tiempo parece detenerse
Después de más de 12 horas de autobús desde El Cairo, llegamos a Aswan por la mañana, aún temprano. Pasamos por el hotel a dejar la maleta y hacia mediodía salimos a ir conociendo la ciudad. Fuimos a visitar un templo, y allí ya nos lío un lugareño para acercarnos a una cantera y un cementerio cercanos que queríamos ver, y después de intentar marearnos la perdiz y sacarnos más pasta, al final nos dejó en El Mabrooka, un barco restaurante amarrado en la orilla del Nilo frente a la isla Elefantina, para tomar tranquilamente una cerveza, lejos del ajetreo callejero.
Y en ese rato de paz, charlando y contemplando la vida pasar, apareció este chico en su piragua, remando con dos cartones, ajeno al bullicio de la ciudad. Un momento de calma total, en el que hasta el tiempo parecía pasar más despacio, hasta casi detenerse. Incluso esas gotas de agua que resbalan perezosas de vuelta hacia la ondulada superficie del agua parecían hacerlo a cámara lenta, bajo la atenta mirada del muchacho, entre curiosa y despreocupada.
¿En qué estaría pensando ese chico? ¿Estaría observando esas gotas caer? ¿Miraría su reflejo distorsionado en el agua? ¿Dónde iría, de dónde vendría? ¿Se le pasaría por la cabeza que alguien le estaba observando? ¿Qué pensaría él de mí si me hubiese visto hacerle la foto?
Ojalá hubiera podido enseñársela, creo que le habría gustado verse.



