Cebreros, 7 diciembre 2017
¿Bailarina o guardia urbano?
A veces – muchas veces – el cerebro va por libre, y de repente ve algo que le recuerda a otra cosa totalmente distinta: mi hermana acababa de abrir una botella de vino y, cuando entré en la cocina, vi sobre la encimera este sacacorchos, con los brazos desacompasados. Me hizo gracia la asimetría, y me pareció una imagen curiosa, digna de hacerle una foto.
Y al ver la foto, me gustó aún más: sobre ese fondo blanco, aislado del resto de objetos que lo rodeaban, parecía un cuerpo ingrávido, flotando en el aire impulsado por esa espiral en su base. De repente, lo que al principio me había recordado vagamente a un guardia urbano dirigiendo el tráfico, inmediatamente me pareció una bailarina que estuviese saltando con sus brazos extendidos, y hasta pensé que si lo viese Chema Madoz posiblemente se hubiese puesto a buscar algo con que hacerle un tutu para reforzar esa semejanza.
Al final, como el vino y la compañía esperaban, no quise meterme en la faena de buscar un trozo de tela y hacer una falda para este sacacorchos tan particular, pero es una imagen que con el paso del tiempo me sigue pareciendo sugerente y elegante, como un paso de baile, como un salto de ballet.



